¿Cómo reiniciar nuestro reloj biológico y poder dormir tranquilo? Mira lo que dicen los expertos...


Investigadores afirman que 1 semana acampando, sin equipos electrónicos, reinicia nuestro reloj biológico, sincronizando nuestros niveles de melatonina con el amanecer y el atardecer, logrando así ayudar a las personas que tienen problemas al dormir.

Cada mañana millones de ciudadanos despiertan con el sonido del despertador en una especie de pesadilla diaria. La cabeza no responde, nos cuesta movernos y tardamos muchos minutos hasta volver a ser nosotros mismos. No es que nos sintamos precisamente renovados.

Cada vez más expertos están convencidos de que esta somnolencia y otras alteraciones están causadas por un cambio en nuestros ritmos biológicos, forzados por nuestro uso de la luz artificial. El investigador alemán Till Roenneberg, del Instituto de Psicología Médica de Munich, ha analizado los hábitos de sueño de 65.000 adultos y ha descubierto que al menos dos tercios sufren un desajuste de sueño que él denomina como"jet lag social". Nuestro organismo evolucionó para seguir el ritmo de la luz del sol y ahora pasamos grandes periodos de tiempo en interiores. "Como resultado", escriben en Smithsonian Magazine, "a muchos de nosotros nos cuesta conciliar el sueño cuando queremos, tenemos problemas para dormir durante la noche y no nos sentimos precisamente frescos cuando suena el despertador".

Para conocer mejor estos mecanismos, el equipo de Kenneth Wright, de la Universidad de Colorado, ha realizado un experimento cuyo resultado se acaba de publicar en la revista Current Biology. La prueba consistió en monitorizar las reacciones de un grupo de ocho voluntarios durante una semana de acampada en las montañas, sin ningún tipo de fuente de luz artificial.

Cada uno de los participantes llevaba consigo un reloj especial con sensores, como el que llevan los astronautas para medir sus ciclos de sueño. Este aparato mide la luz a la que están expuestos y los movimientos, de modo que se puede saber en qué horas están dormidos. También se les tomaron muestras de saliva para medir los niveles de melatonina - la hormona reguladora del sueño- en su organismo a diferentes horas del día.

La condición esencial del experimento era que ninguno de los participantes llevara ninguna lámpara ni aparato electrónico que emitiera luz artificial, pues la idea es que estuvieran expuestos únicamente a los ciclos de luz natural. Cuando los investigadores revisaron los datos, descubrieron que el ciclo de sueño de los campistas se había desplazado para ajustarse al ciclo de salida y puesta del sol. Incluso aquellos sujetos que solían tener hábitos nocturnos antes del experimento notaron el cambio. En conjunto, los campistas dormían el mismo número de horas que antes, pero se dormían dos horas antes y se despertaban dos horas más temprano.

Los científicos aseguran que la exposición a la luz natural aumentó los niveles de melatonina, lo que facilita el sueño. Por otro lado, su reloj interno se reajustó y los niveles de melatonina se cortaron justo antes de despertar, lo que reduce la sensación de pereza y cansancio al levantarse. En nuestra vida diaria, sin embargo, es habitual que muchas personas no reduzcan estos niveles de melatonina hasta dos horas después de levantarse, lo que provoca esa sensación de fatiga.


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