Hasta 1985, los bebes de hasta 18 meses eran operados sin anestesia


Hasta 1985, y sin conocimiento de sus padres, los bebés de hasta 18 meses eran operados sin anestesia porque se creía que no sentían dolor.

Durante los años 70 y principios de los 80, prácticamente no había literatura sobre el manejo del dolor, exceptuando los trabajos que evidenciaban su ausencia: los niños que sufrían amputaciones, nefrectomías u otras cirugías dolorosas no solían recibir analgésicos, los procedimientos diagnósticos invasivos se practicaban sin sedación y los recién nacidos y prematuros eran operados sin anestesia ya que se creía que no “sentían” dolor.

Hoy está claro que este órgano es insuperable en neuronas y conexiones, cuya actividad duplica con facilidad a la del adulto.

Son más que una cara tierna e inocente, que ríe o llora al capricho de sus necesidades. Hasta hace un tiempo, los científicos creían que las guaguas eran seres irracionales, debido a que tenían un pensamiento y experiencia muy limitados. Algo así como un cerebro o un cuaderno en blanco, donde está todo por escribir.

Una visión que ha cambiado radicalmente: los niños aprenden más, son más creativos y experimentan el mundo que los rodea más intensamente que los adultos. Esto porque tienen más neuronas y más conexiones que los mayores, y menos sustancias que frenen el trabajo de sus circuitos nerviosos. Algo que explica que sean capaces de aprender una cantidad sorprendente de información, en un tiempo relativamente corto.

"El cerebro de un niño de 18 meses está bullente de actividad y, de alguna forma, está más consciente del mundo que los adultos", dice Alison Gopnik, psicóloga de la Universidad de Berkeley, California. Esto les permite, según explica, que en sus primeros años logren manejar con maestría técnicas tan diferentes como hablar -aprenden un promedio de 10 palabras nuevas al día- o el complejo desafío motor que involucra caminar.

Gopnik es autora del libro "The philosophical baby", donde reivindica las capacidades del cerebro infantil.

Algo no menor si tenemos en cuenta que en el mundo médico era algo establecido que los recién nacidos no podían sentir dolor igual que los adultos, ya que sus nervios no estaban maduros. Por esta razón, y aunque cueste creerlo, hasta los años 70 y 80, los niños eran operados sin anestesia, cuando en realidad, comparativamente, requieren más que los adultos, ya que tienen más actividad nerviosa que se debe silenciar.
Fuente: Pediatra Al Día & Didyouknow

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