Fritz Christen, soldado alemán que acabó 100 soldados y 13 tanques enemigos sin ayuda


Fritz Christen, un soldado alemán, sobrevivió tres días en el campo de batalla matando a 100 soldados enemigos y acabando con 13 tanques soviéticos sin ayuda de nadie.

El 22 de junio de 1941 Alemania lanzo la operacion "Barbarroja", la tan esperada invasion a la Union Sovietica. En las primeras semanas de la ofensiva los triunfos alemanes fueron absolutos y aplastantes, consiguiendo grandes conquistas de territorio en tiempo record. Sin embargo, a medida que los grupos de ejercito germanos se acercaban a sus objetivos, en Leningrado, Moscu y el rio Volga, la resistencia rusa fue haciendose cada vez mas tenaz y feroz.

La 3ra Division Panzer de las Waffen-SS, la TotenKopf, al mando del SS-Obergruppenfuhrer Theodor Eicke, formaba parte del grupo de ejercitos Norte. La division habia avanzado problematicamente durante semanas, encontrando a un enemigo cada vez mas decidido a detenerle. Finalmente, a mediados de septiembre, la unidad se encontraba a las puertas del pueblo de Demiansk.

"Soldaten" de la Totenkopf durante combates en algun lugar del Frente del Este.

Hacia el 21 de septiembre la inteligencia alemana comenzo a predecir un ataque sovietico de importante escala en el sector: estaban llegando grandes cantidades de nuevas unidades sovieticas de refresco; los rusos empezaron a lanzar ataques de tanteo sobre las lineas alemanas, tratando de determinar los puntos debiles de la Totenkopf .

En efecto, la ofensiva comenzo el 24 de septiembre; la infanteria sovietica, con apoyo acorazado, empezo a forzar la linea germana. La artilleria de la divisionTotenkopf hacia salva tras salva con alza cero...

El SS-Sturmann (Cabo) Fritz Christen era apuntador de un pieza antitanque de 50 mm. de la 2. Compania del regimiento antitanque de la division (3.SS [Panzer-] Artillerie Regiment). Su bateria estaba en posicion en los bosques justo al norte de Lushno, un pueblo cercano a Demiansk. Su unidad tuvo que soportar el peso del primer ataque blindado sovietico en la maNana del dia 24.

"Aquella maNana nuestra bateria estaba desplegada en el borde de un pequeNo bosque al norte de Lushno, cubriendo un gran claro hacia el este. El frio y la quietud eran, ya para septiembre, espantosos. Sin embargo, estabamos bien equipados: los mandos logisticos de las SS eran independientes, por lo que nunca nos falto el abrigo, o los viveres necesarios, problemas que luego tendrian que padecer las unidades regulares de la Wehrmacht.

Esperabamos, si, un ataque ruso inminente, pero nunca a esa escala: de pronto, al romper el amanecer, comenzo a llovernos fuego de artilleria. Momentos despues, los tanques sovieticos, apoyados por infanteria en gran cantidad, aparecieron frente a nuestra posicion, atacando a la carga. La orden no se hizo esperar, y comenzamos a intentar repelerlos, disparando freneticamente a cuanto se moviera, en medio de un fuego de todo calibre que parecia llegar a nosotros desde todas partes. Mis camaradas comenzaron a caer a mi alrededor, presas del fuego masivo de infanteria, o a volar por los aires despedazados por la artilleria enemiga. Muchas piezas contiguas a la nuestra desaparecieron, con su dotacion de hombres entera, en cuestion de instantes.

Mi sargento y camaradas en la dotacion de mi caNon no tardaron, tampoco, en caer. Sin pensarlo, tome el mando y continue cargando y disparando, mientras gritaba pidiendo apoyo de algun camarada u oficial cercano. Logre hacer impacto sobre algunos tanques, cinco o seis, asi como sobre varios grupos de infanteria, a medida que se aproximaban. Estimo que transcurrieron un par de horas hasta que, por fin, el ataque ruso ceso. Fue entonces cuando descubri por que nadie habia respondido a mis pedidos de apoyo: toda mi unidad habia sido aniquilada; me encontraba aterradoramente solo en mi posicion. Aun asi, nunca pense en retroceder: las SS no retrocedian, era tan sencillo como eso. Ni siquiera pense en que debia mantener mi puesto, o en que era mi obligacion hacerlo. Solo me mantuve alli, es todo.

Apresuradamente empecé a tratar de cavar una trinchera alrededor de mi pieza antitanque. Y por fortuna, pues al atardecer los soviéticos reanudaron el fuego de morteros sobre ese sector. Me aferre al suelo de mi trinchera, mientras los arboles circundantes eran destrozados una vez mas, haciendo lo único que podía hacer: esperar que la próxima salva no cayera sobre mi. Minutos después, el fuego ceso y algunos grupos de infantería soviética comenzaron a avanzar sobre mi puesto. Volví a cargar el cañón y abrí fuego sobre ellos, quienes inmediátamente me contestaron con fusiles y ametralladoras. Continué disparando varias salvas hasta que retrocedieron.

Al caer de la noche, rescate algunos proyectiles de las piezas abandonadas mas cercanas. Intente dormir, ya que no habian sobrevivido raciones de comida, pero las patrullas rusas no me lo permitian: debia disparar esporadicamente, aqui y alla, para mantenerles a raya.

Amanecio el segundo dia, y con el otra vez el continuo fuego de ametralladoras y morteros rusos desde el otro lado del claro. A media tarde, se decidieron a otro asalto blindado sobre mi posicion: al menos dos pelotones de tanques cargaron a toda velocidad sobre mi. Volvi a cargar, apuntar y disparar, desesperadamente. Consegui impactos directos sobre siete de sus tanques, inutilizandolos o destruyendolos. El resto retrocedio hasta sus posiciones, dejandome otra vez en paz. El fuego de ametralladoras continuo sobre mi hasta la noche e, incluso, esporadicamente volvian a disparar durante la noche.

En las horas de oscuridad debi arrastrarme varios metros hasta las piezas abandonadas mas alejadas, para volver a reunir proyectiles nuevos, pues habia utilizado toda mi munición restante durante el ataque de aquella tarde. También logre desmontar mi cañón y, con la ayuda de algunos troncos despedazados, volver a colocarlo en posicion de fuego unos metros mas al norte; considere que era lo mejor, pues mi posición anterior se habia vuelto ya demasiado obvia.

Al amanecer del tercer dia, la historia volvio a ser la misma: fuego de morteros y ametralladoras. Quizá  también  fuego de artillería mas pesada. Durante todo el dia los rusos intentaron asaltos de infantería y, de nuevo, volví a disparar una y otra vez hasta que retrocedieron. Por la noche volví a arrastrarme en busca de munición para tratar de continuar vivo un día mas, resistiendo el frió, el hambre y el sueño.

Sin embargo, al siguiente dia los ataques finalmente cesaron por completo en mi sector. Despues del mediodia escuche que se gritaban ordenes: habia tropas moviendose por mis flancos, dentro de lo que quedaba del bosque que yo ocupaba. Tome una pistola del cadaver cercano de un oficial y me prepare para mi ultima defensa, imaginando que aquello era el fin...

Pero, a medida que se acercaban, pude escuchar mas claramente las voces que gritaban ordenes: eran alemanes. Estaba salvado. No tengo mucho mas que contar..."

Cuando por fin los rusos fueron desalojados de Lushno el 27 de septiembre, las tropas de la Totenkopf que avanzaban para reocupar el bosque encontraron al Sturmann Christen, en muy malas condiciones pero vivo, todavia agachado detras de su caNon antitanque. En tres dias de combates, solo y totalmente aislado del resto de la division, habia matado a mas de 100 soldados enemigos e inutilizado a 13 tanques.

El SS-Sturmann Fritz Christen, luciendo la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro al cuello, y detalle de la misma.

Detalle de la insignia de la 3ra Division de las Waffen-SS, Totenkopf, lucida sobre el lado derecho del cuello de la guerrera.

Por esta increible proeza le fue concedida a Christen la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro; fue el primero y el mas joven de los reclutas de las Waffen-SS en recibir este honor. Le enviaron en avion al cuartel general de Hitler en Rastenburg para que el Fuhrer en persona le impusiera la condecoracion.

Fuente: Extent

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