Jugar en línea ayuda a combatir la depresión


Un estudio de la Universidad del Este de Carolina encontró que jugar en línea ayuda a combatir la depresión.

La vida como un videojuego

Los juegos electrónicos tuvieron detractores desde el momento del parto.

Mientras algunos disfrutaban pasar horas sumergidos en mundos virtuales, otros los despreciaban como una actividad vacía, sin sustento.

El autor de ciencia ficción Ray Bradbury dijo de ellos: "Los videojuegos son una pérdida de tiempo para hombres que no tienen nada más que hacer. Los cerebros de verdad no se dedican a eso. ¿De vez en cuando? Seguro. ¿Cómo relajación? Genial. Pero no como algo de tiempo completo. Y mientras ellos hacen eso, yo iré y escribiré una nueva novela".

Pero los videojuegos también tienen apasionados defensores que están dispuestos a demostrar que no todo es blanco o negro.

Hoy les voy a contar la historia de dos de ellos que creen que deberíamos vivir la vida como un juego electrónico.

Steve Kamb confiesa que su vida cambió gracias a tres elementos: un Nintendo, la primera edición del juego Zelda y Everquest -el mundo virtual que precedió a World of Warcraft.

Gracias a ellos pasó innumerables horas sin salir de su casa. "Me convertí en un gran personaje virtual, pero en uno no tan bueno en el mundo real", dice.

Un buen día decidió que así como podía invertir una gran cantidad de tiempo subiendo de nivel a su personaje en Everquest, podía aplicar el mismo principio a su vida real.

"Tenía que subirme a mí mismo de nivel antes de seguir disfrutando juegos de video", asegura.



Así creó un videojuego en el mundo real, adaptando su pasión por dicho universo a nuestra dimensión.

A su nueva aventura le puso un nombre, una lista de niveles y objetivos a alcanzar para subir de nivel e hizo obligatorio explorar nuevas tierras, lo que se tradujo en visitar lugares desconocidos.

Tras poner su juego en marcha -y subir varios niveles- Kamb decidió compartir su idea con el resto del mundo.

Para ello creó un blog llamado "Nerd Fitness" en el que da consejos prácticos a los amantes de los juegos y la tecnología para que se mantengan saludables y con buen acondicionamiento físico, además de enseñarles a vivir la vida como un videojuego.

Jane McGonigal es una de las pioneras en tratar de establecer un vínculo entre los videojuegos y la vida real. Ha insistido, por ejemplo, que los videojuegos pueden ayudar a resolver grandes problemas de la humanidad si se diseñan en tal forma que sean atractivos y obliguen a los jugadores a encontrar soluciones para problemas humanitarios.

También ha defendido la utilidad de los videojuegos basándose en algunos estudios académicos que prueban su utilidad.

Un estudio de la Universidad del Este de Carolina, por ejemplo, encontró que jugar en línea ayuda a combatir la depresión.

Ahora -en la misma línea que Kamb- está convencida que si se aplican los principios de los juegos electrónicos a la vida afuera de una pantalla, ésta mejorará.


McGonigal sufrió una conmoción cerebral cuyas secuelas implicaron que dejara de hacer todas las cosas que más disfrutaba. El resultado fue una depresión absoluta de la que logró salir diseñando su vida como un videojuego.

No solo pudo combatir la depresión y salir adelante, pero además decidió compartir su hallazgo.

Para ello creó un juego gratuito llamado SuperBetter en el que la gente puede fijarse metas e ir consiguiendo "poderes especiales" una vez que vaya alcanzado sus objetivos.

"SuperBetter es una herramienta creada por diseñadores de videojuegos y respaldada con estudios científicos que ayuda a construir resistencia personal: la habilidad de mantenerse fuerte, motivado y optimista incluso frente a retos difíciles. La capacidad de resistencia tiene un poderoso efecto en la salud, reforzando nuestro bienestar físico y mental", afirman sus creadores en el sitio.

La idea detrás del sitio es que al ejercitar la mente, el físico, las emociones y las relaciones sociales los jugadores llevarán una vida más activa y quizá ganar en ello algunos años más de vida.

Si eso es cierto entonces quizá la experiencia de disfrutar un videojuego aplicada a la vida real pueda no ser únicamente una pérdida de tiempo, sino todo lo contrario.

Fuente: BBC Mundo

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