La Atractiva Timidez


Tanto mujeres como hombres se sienten atraídos por quienes muestran conductas propias de la gente tímida.

Es posible que la enigmática beldad padezca de un caso de la llamada ‘ansiedad social’. Ya que, de veras, existen algunas personas que, solamente en casos extremos, sienten tanto temor al rechazo que no se arriesgan a enfrentar una simple entrevista laboral, salir con amigos, o aun comer en público. Así, que, a pesar de todas las complicaciones posibles, y, en casos aislados, drogas como el Zoloft puede representar, para ellos, alivio transitorio, pero --- por sus efectos secundarios potenciales --- sólo como si fueran cuchillos de doble filos. (Larocca, FEF: Los enigmas de la Obesidad: Sus causas en monografías.com)

Pero, es, igualmente probable, que la mujer en cuestión puede que sea simplemente, persona, por naturaleza, retraída o introvertida --- rasgos que nuestra sociedad no acepta muy bien --- aunque existen quienes, si estos comportamientos florecen en una mujer atractiva, los consideran ‘virtudes’ codiciables.

Recato victoriano

Sin embargo, cuando caracterizamos estas conductas, como si fueran expresiones de disfunciones psicológicas, ésta misma actitud justifica la razón por la cual tantos ven como misión propia la de recomendar ‘curas’ o remedios para ellas.

Para lograr el mencionado propósito, la manera común en que se expresa este entusiasmo terapéutico, es alentando a estas personas, totalmente sanas, a que busquen tratamiento de algún tipo, haciendo que individuos, por naturaleza reservados, sean percibidos como si fueran mentalmente desajustados.

Lo que disminuye la autoestima.

Esta exagerada tendencia hace a todos una injusticia formidable, porque la timidez y la introversión --- o más precisamente, el temperamento sensitivo y circunspecto, desde donde ambas tendencias proceden, son, simplemente, normales.

Ser tímida es un rasgo atractivo para la mujer delicada, remilgada, y poco asertiva, porque facilita, a quien se sienta atraído por este tipo de persona, evitar la percepción de trabas posibles en llegar a conocerlas, que algunas mujeres de temperamento extrovertido, con frecuencia, despiertan. En ese sentido, el comportamiento representa un elemento de armonía adaptiva entre los sexos. (Véase: The Mating Mind por Geoffrey Miller Anchor Books.)

Continuando...

En teoría, en su causalidad, la timidez y la ansiedad social se distinguen fácilmente, aunque una tenue línea divisoria imprecisa se extiende entre ambas.

Supongamos que la mujer en el anuncio del SSRI goza de una posición laborar sólida, disfruta de una unión matrimonial estable y se rodea por un círculo amplio de amistades --- una existencia envidiable por cualquier estándar --- pero, con la excepción de que soslaya ciertas situaciones, como es hablar en público, porque no las disfruta, porque no forman parte de sus actividades y, porque les causan moderada molestia.

En ocasiones aisladas, ella se reprocha a sí misma por esta timidez que la ha acompañado toda la vida. Pero, ¿está ella enferma o simplemente, necesita entendimiento para ignorarla, o entrenamiento, de ser imprescindible, para conquistar sus inhibiciones innatas?

Fuente: eMagister

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