Evolución genética humana


Según encuestas realizadas, el 46% de las personas dicen que Dios diseñó al hombre, 32% señala al humano como objeto de la evolución pero con ayuda divina y 15% acepta la evolucion de nuestra especie sin intervencion sobrenatural.

Creación divina ¿o producto de la evolución natural? En pleno siglo XXI, casi la mitad de la población de Estados Unidos no duda en aceptar la primera opción: el ser humano fue hecho por Dios hace menos de 10 000 años. Tal resultado lo dio a conocer en junio pasado la encuestadora Gallup, la cual desde hace tres décadas ha abordado la misma interrogante: “¿cuál es el origen del hombre?” Pese a las innovaciones y adelantos científicos, cuarenta y seis por ciento de los estadounidenses declara a Dios como diseñador del genero humano, 32 por ciento opina que el hombre ha evolucionado y el 32% acepta que el hombre ha evolucionado pero con ayuda divina y por ultimo el quince por ciento dice que la evolución nuestra especie fue sin intervención sobrenatural. Ante estos datos, que han variado poco desde la década de 1980, es evidente el rechazo en ese país a la teoría propuesta hace 153 años (en Noviembre de 1859 fue publicado el origen de las especies) por el inglés Charles Darwin, quien por primera vez, estudió el tema sobre nuestros inicios desde una óptica científica. Ya desde entonces su revolucionaria idea causó escozor en la sociedad y se tropezaría con trabas duras de franquear: el fundamentalismo religioso, hoy día encarnado en los diversos movimientos creacionistas y su variante pseudocientífica, el diseño inteligente.

Perfección Divina

Nuestro surgimiento constituye una de las interrogantes que más han cautivado la imaginación. No se trata de una simple pregunta ociosa; en muchas –si no es que en todas- culturas y civilizaciones, aparecieron mitos que han intentado responderla. Aunque para algunos pueblos como los inuit, habitantes de las zonas árticas de América, o los indígenas Yanomami de Venezuela, el hombre siempre ha existido, son mas frecuentes de las narraciones en las que fue concebido por uno ovarios entes con poderes supernaturales, como por ejemplo los titanes de la antigua Grecia o los dioses Hindúes. El motivo por el cual el humano fue constituido puede ser muy diverso; los mesopotámicos respondía a la necesidad de seres que se encargaran del trabajo duro y alimentaran a las divinidades. En la tradición monoteísta, el hombre representaba la culminación de la creación del mundo, y tenía como propósito gobernar en el bajo la tutela de su dios. Durante siglos en el mundo occidental se predico como inapelable la historia del génesis y los siete días de la creación. De igual manera hacia finales del renacimiento en el siglo XVI, cualquier intento de interpretar el mundo que contradijera la autoridad suprema de la biblia era tachado de hereje o blasfemo por la jerarquía eclesiástica. Esta situación se ejemplifica en la frase que el reformador religioso Alemán Philipp Melanchton utilizó para referirse a las ideas copernicanas que desplazaban a la tierra del centro del universo “Es una falta de honestidad y decencia afirmar tales conceptos en público… a que una mente buena le corresponde aceptar que la verdad es revelada por Dios y conformarse con ello” Sin embargo de modo semejante a como los dogmas religiosos no lograron evitar la revolución desencadenada por la teoría heliocéntrica de Copérnico, el hallazgo de Tyzon sobre las similitudes entre los humanos y primates conduciría a descubrir nuestro verdadero origen. A su vez, su obra inspiró al naturalista Carl Linneo para catalogar al ser humano como Homo sapiens, especie, dentro de su sistema de clasificación biológico perteneciente al orden de los primates.


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