Uno de cada cinco adultos orina en las piscinas públicas; esto es lo que causa el enrojecimiento de los ojos, no el cloro.


Uno de cada cinco adultos orina en las piscinas públicas; esto es lo que causa el enrojecimiento de los ojos, no el cloro.

Con las piscinas existe un grave problema, y es que el exceso de cloro puede provocar enfermedades como conjuntivitis y otitis, pero la falta del mismo hace que proliferen las bacterias y puede dar lugar a infecciones de la piel, urinarias… Puesto que hallar el punto medio es muy difícil, te damos una serie de consejos para extremar las precauciones

El principal agente desinfectante que se usa en las piscinas es el cloro. El nivel adecuado se sitúa entre los 0,4 y los 1,2 miligramos por litro, dependiendo de la temperatura del agua, la extensión de la piscina, la presencia de rayos solares y la introducción de otras sustancias químicas en el agua.

Un nivel escaso de cloro favorece la aparición de bacterias, pero el exceso puede causar conjuntivitis y quemaduras. El ph del agua también determina su calidad. Los niveles aceptables oscilan entre el 7 y el 8,2. El exceso o el defecto del ph disminuye la eficacia de la cloración e irrita las mucosas.
Conjuntivitis

Existen varios tipos de conjuntivitis, pero la más común en esta época es la irritativa, provocada por el cloro y otros agentes desinfectantes que se usan en las piscinas para mantener la higiene del agua y que, además de irritar los ojos, pueden favorecer la entrada de gérmenes y bacterias provocando una infección.

Los principales síntomas de esta enfermedad son: picor, lagrimeo, párpados hinchados, enrojecimiento y secreción constante (legañas). Es una enfermedad molesta por el picor continuo, pero no suele provocar mucho dolor y se cura fácilmente con colirios. Para aliviar los síntomas, puedes colocar compresas de agua fría sobre los ojos de tu hijo y lavarle frecuentemente los párpados con agua hervida tibia, suero fisiológico estéril o un líquido adecuado de la farmacia.

Es una dolencia muy contagiosa, por lo que deberás extremar las precauciones y hervir todos aquellos objetos que se hayan usado para limpiar o curar el ojo enfermo; así como tocar la zona con guantes de un solo uso.
Cómo evitarlo: Si tu hijo es propenso a contraer esta enfermedad, no debería meter la cabeza en el agua, pero pedirle eso a un niño y lograr que lo cumpla es una misión imposible. Por lo tanto, deberá llevar siempre gafas de buceo.

Micosis u hongos
Las infecciones por hongos son muy contagiosas y por lo tanto muy frecuentes entre los niños y en verano, ya que proliferan con la humedad y el calor. Las más comunes son:

- Pie de atleta: Aparece entre los dedos de los pies, aunque también puede darse en las uñas, las plantas y los lados de los pies. Sus síntomas incluyen enrojecimiento, picor, sequedad y agrietamiento de la piel que hay entre los dedos. A algunas personas también les salen unos bultitos rojos, escamosos y llenos de pus en las plantas y laterales de los pies.
- Dermatofitosis: Infección de la piel por mohos o dermatofitos. Puede aparecer en cualquier zona de la piel, pero surge sobre todo en áreas cálidas y húmedas: pliegues inguinales, cuero cabelludo, uñas… Provoca erupción cutánea, poco agradable a la vista, ardor, picor y mal olor.

Es tremendamente contagioso, por lo que se deben extremar las precauciones en las piscinas, vestuarios de gimnasios… El tratamiento consistirá en antifúngicos y pomadas para calmar la irritación.
Cómo evitarlo: Sigue las siguientes instrucciones:
- Ve siempre con chanclas por la piscina, vestuarios y duchas públicas, nunca descalzo.

- Sécate bien después de cada chapuzón, sobre todo los pies y los pliegues de la piel.

- Usa un calzado que transpire para que no suden los pies y se recalienten.

- Utiliza polvos para los pies que reducen la transpiración.

- Cámbiate el bañador una vez que hayas acabado de bañarte, no te quedes con la ropa mojada.

- No compartas peines, cepillos, toallas…

- Usa calcetines de fibras naturales (hilo y algodón), no sintéticas.

- Evita los baños de más de 30 minutos.

Granuloma del acuario

Esta enfermedad se produce cuando el agua de la piscina está contaminada con una bacteria: Micobacterium Marinum, y ésta penetra en una herida abierta de la piel, produciendo una infección localizada llamada granuloma. Los síntomas de esta dolencia son unas protuberancias rojizas que se van haciendo más grandes hasta formar nódulos purpurinos, siendo los codos, los dedos de las manos, el dorso de las manos y las rodillas los lugares que comúnmente resultan más afectados. Se trata con antibióticos.

Cómo evitarlo: Dúchate bien con agua tibia y jabón después de un día en la piscina para eliminar posibles restos de bacterias. Asimismo, si tienes algún área de la piel lesionada intenta que no se moje (existen apósitos resistentes al agua).
 
Calambres

Es un espasmo muscular involuntario que provoca dolor e impide mover la zona afectada, por lo que pueden llegar a ser muy peligrosos dentro del agua. Se producen por el contraste entre el agua fría y el calor del ambiente, por la falta de hidratación del organismo, por cansancio o por un desequilibrio en las sales minerales de cuerpo. Lo normal es que aparezcan en los brazos y las piernas.

Cómo evitarlos:

- Si vas a nadar mucho rato, calienta bien antes de empezar.

- En los días de playa o de piscina al sol, bebe mucha agua.

- La alimentación también es muy importante, toma mucha fruta, verduras… La dieta debe ser rica en potasio y sodio.

- Si el agua está muy fría, no te zambullas de golpe, ve mojándote progresivamente la cara, la nuca, las extremidades… para que el cuerpo se vaya acostumbrando al cambio de temperatura.

Asma y enfermedades bronquiales

Para los enfermos de asma las piscinas también pueden ser perjudiciales, ya que el cloro y sus derivados, al ser inhalados al nadar, irritan el epitelio bronquial, favoreciendo la sensibilización alérgica y el desarrollo de asma. Tienen mayor riesgo los niños menores de seis o siete años porque, en general, no nadan, sino que chapotean y así tienen más posibilidades de inhalar o tragar las gotitas de cloramina (la mezcla que surge del cloro con sustancias orgánicas como el sudor, la saliva y la orina, una sustancia que de no ser eliminada del agua de las piscinas, puede provocar fuertes irritaciones en el sistema respiratorio y síntomas asmáticos) que, en forma de aerosol, flotan sobre la superficie del agua.

Cómo evitarlo:

- Elige cuidadosamente la piscina en la que os bañáis. Si es pública está obligada a publicar todos los días el nivel de concentración de cloro y otras sustancias desinfectantes. Evita piscinas con exceso de cloro.

- No dejes que pase mucho tiempo en el agua, cuanta más agua trague, más riesgo.

- Enséñale a no tragar agua desde pequeñito.


Ahogamientos y otros accidentes

Los ahogamientos son la segunda causa de muerte infantil en la UE, tras los accidentes de tráfico y por encima de los homicidios y las caídas. Por eso se debe llevar un cuidado especial en las piscinas, sobre todo en las privadas y si hablamos de niños pequeños que aún no saben nadar. Las estadísticas lo dejan bien claro: la mayoría de accidentes infantiles se producen en las piscinas privadas, ya que al ser más pequeñas y de uso particular, no cuentan con socorristas. Aparte de ahogarse, en las piscinas se pueden sufrir otro tipo de accidentes: caídas, resbalones, etc.

Cómo evitarlo:

- Nunca dejes a tu hijo sin vigilancia, aunque no os estéis bañando. La mayoría de los accidentes no ocurren nadando en la piscina, sino jugando en los alrededores.

- Evita los juegos peligrosos: perseguirse, toboganes, hundirse dentro del agua…

- Si se trata de una piscina privada, vállala para que tu hijo no pueda acceder a ella sin tu supervisión.

- Enséñale a nadar cuanto antes, así estará más protegido.

- Cuidado con los flotadores y manguitos, asegúrate de que cumplen los requisitos de seguridad y de que están bien hinchados.


Medidas higiénicas

Siempre que vayas a bañarte en una piscina, y más si se trata de una de uso público, recuerda que debes cumplir una serie de medidas higiénicas para prevenir infecciones:

- No entres en la zona de baño con calzado o ropa de calle.

- Dúchate siempre antes y después del baño para eliminar gérmenes y partículas, tanto las que puedas traer tú como las que puedas haber cogido en la piscina.

- Si tienes las mucosas excesivamente sensibles (tendencia a contraer otitis o conjuntivitis) deberás, además, protegerte con gafas y tapones de oídos y evitar, en lo posible, la inmersión de la cabeza.

- No tragues agua de la piscina.

- No debes bañarte nunca si padeces algún tipo de enfermedad infecto-contagiosa (diarrea, conjuntivitis, hongos…).

- Utiliza toallas distintas para secarte y para sentarte en el césped.

- Sécate bien después del baño para evitar la humedad.

- Vigila el exceso de sudoración con productos antitranspirantes, bebe mucha agua y no te expongas mucho tiempo al sol.

- Acude con tu hijo frecuentemente al baño para que no se le escape el pis dentro de la piscina.

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