¿Te has quedado en blanco durante un examen? La culpable es la "corticosterona". TIPS para superarlo


Cuando te quedas en 'blanco' durante un examen o en alguna presentación al público, la culpable es una hormona llamada corticosterona que bloquea la información hasta que el "peligro" pase.

Seguro que a muchos de nosotros nos ha pasado que nos hemos quedado en blanco, sin saber qué decir, y con la mente bloqueada, en algún examen o alguna presentación en público. ¿A qué se debe esto? Tranquilo, todo tiene una explicación y esto no iba a ser una excepción.

Todo se debe a una hormona glucocorticoide llamada corticosterona. Esta hormona la segregamos en momentos de ansiedad como los citados anteriormente, a la hora de dar un discurso en frente de gente o cuando nos hacen una pregunta de examen. Justo en ese momento, debido a nuestro estado de ansiedad, segregamos la corticosterona y nos quedamos en blanco.

La corticosterona bloquea el sistema de recuperación de información por lo que tan solo serenándonos conseguiremos recuperar los datos que queremos. Así, lo mejor es afrontar con tranquilidad tesituras como las presentadas antes, para que no nos quedemos en blanco, o lo que es lo mismo, que segreguemos corticosterona.

Cualquier estudiante sabe lo que es padecer terribles pesadillas en época de exámenes presagiando uno de sus principales miedos: quedarse en blanco. Los nervios, la inseguridad y el cansancio pueden provocar ese bloqueo mental que, si no se supera, acabará convirtiéndose en un suspenso.

Pero olvidar es algo normal, necesario e incluso sano. Tal y como explica el especialista en pedagogía Miguel Salas Parrilla en su libro «Cómo preparar exámenes con eficacia» (Ed. Alianza), «para que la mente funcione correctamente y no se vea sobresaturada, es necesario que el olvido vaya borrando la información que ya no es útil ni interesante y que deje espacio libre disponible para poder grabar las nuevas informaciones que van llegando».

Uno de los problemas que más agobia a los estudiantes es olvidar los conocimientos adquiridos tras horas de estudio. El repaso ayuda a mantener durante más tiempo en nuestra memoria las lecciones aprendidas, pero al final esas «huellas» que deja el material memorizado acaban también borrándose. Aunque puedes combatir el olvido con eficacia, con estrategias muy válidas como las que recomienda el profesor Salas.

1. Asimila el material antes de memorizarlo. La primera norma para obtener aprendizajes sólidos es entender lo que se está estudiando. Leer detenidamente, subrayar, preparar esquemas y consultar tus dudas en clase ayudan a conseguir esa comprensión.

2. Dispón de los conocimientos previos adecuados. El aprendizaje es una escalera que conviene subir poco a poco, si nos saltamos peldaños no conseguiremos asimilar los nuevos conocimientos. Por tanto, siempre hay que partir de lo que uno ya sabe.

3. Organiza el material. De nada sirve aprender datos sin un orden, es necesario que formen parte de un todo para poder retenerlos durante más tiempo. Por eso es muy conveniente hacer esquemas y resúmenes, que ayudan a construir una historia.

4. Usa multicanales en la memorización. Es más facil recordar algo que se asocia a varios recuerdos, uno visual y otro auditivo, por ejemplo. Un esquema acompañado de su lectura en voz alta es aún más eficaz.

5. Evita las interferencias. Concéntrate en el estudio. Aléjate del ruido, despeja la mesa de distracciones, apaga el móvil, realiza descansos e intercala asignaturas, todo ello contribuirá a que aproveches mejor el tiempo que dedicas al estudio.

6. Realiza aprendizajes funcionales. Practica lo estudiado y profundiza en los conocimientos. Aquello que nos interesa —como la música— o que nos resulta útil —como saber multiplicar— acaba por fijarse en nuestra memoria. Busca aplicaciones prácticas y no te quedes en la teoría.

7. Busca la similitud entre el contexto de grabación y el de recuerdo. Intenta que predomine una situación de normalidad. No cambies de sitio justo el día del examen, piensa en cómo estabas de tranquilo mientras estudiabas, infórmate sobre las preferencias o manías del profesor, todos esos datos te evitará «sorpresas» de última hora.

8. Aplica técnicas mnemotécnicas. Todo aquello que te ayude a recordar es válido. Agudiza tu ingenio. Puede que para memorizar una lista de nombres necesites compararlos con la alineación de tu equipo de fútbol o ponerles música.

9. ¡Repasa!. El repaso es fundamental para cualquier estudiante, pero es mucho más eficaz si se basa en una buena planificación. No se trata de repetir siete veces el mismo tema sino de hacerlo en el momento apropiado (tienes más información en el libro que ya hemos citado antes).

10. Prepara un simulacro. Escucharse a uno mismo o preparar una redacción orienta sobre los fallos y/o las lagunas pendientes y ayuda a ordenar los conocimientos. Si tienes un buen compañero que se ajuste a tus ritmos de estudio puede resultaros muy útil examinaros mutuamente.

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