Los humanos podemos nacer con cola


Los humanos podemos nacer con cola. A esta rara formación se le llama cola vestigial y, de ser descubierta a la hora del nacimiento, se puede extirpar.

No es fácil creer que los seres humanos puedan contar con una cola hacia el final de la columna vertebral. De hecho, la primera vez que me enteré del tema tendría unos 12 años y me encontraba leyendo “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez, por lo que me levanté y consulté con mi padre, que es médico y que me dio un muy buen alcance a raíz del tema.

Pues bien, este no es un mito, de hecho tampoco es muy conocido por lo que fácilmente puede caer en las especulaciones de las personas y pensar que puede ser un mito. En realidad, es una de las enfermedades más extrañas que sufren solamente 100 personas en todo el mundo (al menos, son 100 casos que han sido debidamente documentados).

Esta rareza de la ciencia consiste en un hueso en la parte final del sacro, es decir en la parte final de la columna, que no tiene ninguna utilidad. Esta cola vestigial se suele extirpar al nacer pero muchas veces los padres lo dejan, por lo que ya pueden imaginar que al crecer las colas también lo hacen.

¿En verdad, son colas?

Pues bien, aunque en la ciencia también se les llame colas, en realidad la mayoría de casos no tienen que ver con una. Si hacemos la comparación con cualquier animal de nuestro entorno, un gato o un perro, encontramos que estos poseen una cola con huesos, cartílagos, médula espinal y una serie de diferentes músculos asociados que permiten un movimiento de esta.

Sin embargo, los seres humanos que nacen con una cola usualmente no tienen huesos en dicha zona y menos cartílagos o una médula espinal. Además, los pocos músculos que se encuentran ahí, ya que no presentan huesos no van a tener una contracción coordinada.

En cambio, lo que sí hay es un tejido conectivo, músculos, nervios, vasos sanguíneos, y piel. Así, todos ellos hacen que dicha cola se mueva y contraiga a la voluntad del niño sin embargo, con el tiempo, estos movimientos van a ser limitados e sin coordinación.

Algunas veces sí son colas...

Líneas arriba, decía que algunas colas no suelen ser colas en sí, sin embargo con mucha más extrañeza sí aparecen auténticas colas en seres humanos, que a diferencia de todo lo anterior poseen vértebras y cartílagos. Así, son totalmente visibles en las radiografías.



El cóxis tambien es un órgano vestigial

De esta manera, a pesar que no se sabe a ciencia cierta cuál es la causa de esta rara enfermedad, se cree que esto pueda deberse a una mutación genética que reactiva un carácter oculto en nuestro desarrollo evolutivo, el cual se ha mantenido reprimido en el genoma.

Así, re manera bastante reciente, algunas investigaciones han reforzado esta teoría. Esto se debió a que descubrieron los genes que controlaban la formación y el desarrollo de la cola en los ratones y otros vertebrados; entonces, se pudo comprobar que estos genes también se han hallado en el genoma humano.

De esta manera, la principal razón por la que nosotros, los seres humanos no la llegamos a desarrollar es porque a pesar de tener los genes para ello se produce una regulación a la baja de estos genes, la cual provoca la apoptosis (es decir, una muerte celular programada) de las células que estaban destinadas a formar una cola.

De una más simple, esto quiere decir que si bien existe la orden para desarrollar la cola (la de los genes), dicho mensaje se pierde en el camino. Así, la mayoría de personas solo conservamos esta cola entre las semanas cuatro y ocho de nuestras vidas, es decir cuando nos encontrábamos en el vientre materno. Claro, a excepción de aquellos que poseen una verdadera (la cual existirá de por vida si es que no se extirpa).

Otros órganos vestigiales
Así como la cola en los seres humanos también encontramos otros órganos vestigiales cuya función se ha perdido durante nuestra evolución. De hecho, Robert Wiedersheim publicó en 1893, una lista de 86 órganos humanos de los que se podía entender cuál era su función, por lo que a raíz de esto se les llamó “órganos vestigiales“.

De hecho, actualmente dicha lista es mucho menor y también, muy debatida. En ella encontramos al apéndice, las muelas del juicio, la plica semilunaris (resto vestigial del tercer párpado) y al cóccix. De hecho, muchos de los científicos que estudiaron a la cola vestigial sostienen que el cóccix es el resto de una cola perdida.


Inclusive si somos más asiduos, cuando la piel se nos pone como “carne de gallina”, estamos presenciando un reflejo vestigial ya que en realidad, el propósito en nuestros ancestros era que se erizase nuestro cabello y se aparentara una mayor corpulencia. Así de sorprendente también resulta el engrosamiento de nuestra oreja, llamada “el tubérculo de Darwin” el cual está presente en muchas personas, y hace referencia al vestigio de la punta de la oreja que tienen todos los mamíferos.

Como vemos, no es la cola el único órgano vestigial que algunos seres humanos pueden desarrollar, en realidad, estamos completos de algunas reminiscencias del pasado que nos hacen volver los ojos sobre ellas y preguntarnos ¿en verdad son una extrañeza para nosotros?


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