Knock, la historia de terror más corta del mundo


La historia de terror más corta del mundo se llama "Knock" y tiene solo dos oraciones: "El último hombre sobre la tierra estaba sentado solo en una habitación. De repente, tocan la puerta".

Este cuento de terror, de dos oraciones y digno de un tweet, aparece en varios blogs y varios sitios web a través de Internet, pero la mayoría no menciona ni su autor u origen. Este micro cuento son las primeras líneas de un cuento llamado "Knock" por Fredric Brown, publicado en la revista Thrilling Wonder Stories en su edición de Diciembre de 1948.

Estas dos líneas dejan implícito ese je ne sais quoi que tiene el verdadero cuento de horror sobrenatural. Más allá de las muertes, los huesos ensangrentados o las formas envueltas en sábanas que agitan cadenas, el verdadero cuento de horror debe tener una cierta atmósfera de inquietud, de ansiedad y un inexplicable temor a fuerzas desconocidas y ajenas a nuestro mundo. Lo maravilloso del micro cuento de Brown —Y lo que verdaderamente me cautivó— es que deja que el resto de la historia, o la verdadera historia; se desarrolle en la mente del lector al instante que termina de leer. El autor pone en marcha un mecanismo de piezas de dominó que termina con la maliciosa abolición de esas leyes inmutables de la naturaleza que nos dicen que tal cosa es imposible que suceda, eliminando el último baluarte en nuestro cerebro contra el ataque del caos y los demonios. Después de todo ¿Quién podría estar en la puerta?

Lamentablemente, la maliciosa suspensión de lo posible e imposible se desvanece cuando seguimos leyendo el cuento original, que cuenta la historia de Walter Phelan, el último hombre sobre la tierra luego que una raza alienígena llamada Los Zan invadieran y mataran a todos excepto a Walter Phelan y la última mujer viva, Grace Evans.

Sin embargo, la idea de Brown no fue tan original, considerando que existen varias versiones que tienen más de cien años, como la de Thomas Bailey Aldrich en 1870: "Una mujer está sentada sola en una casa. Ella sabe que está sola en todo el mundo. Cualquier otra cosa viviente está muerta. Tocan a la puerta”. Aún más devastadora, la versión antecesora de Aldrich no deja ningún lugar que pueda servir de refugio a nuestra mente. No hay ningún hombre, ningún otro ser vivo en toda la tierra… ¿Quién toca a la puerta?

Un par de años después de la publicación de “Knock”, en 1957, Ron Smith escribió una respuesta a la historia de Brown. La tituló “A Horror Story Shorter by One letter than the Shortest Horror Story Ever Written” (Una historia de horror más corta por una letra que la historia de horror más corta jamás escrita) Y consistía en un sencillo juego de palabras de la historia original: donde Brown escribió "The last man on Earth sat alone in a room. There was a knock on the door..." Smith produjo "The last man on Earth sat alone in a room. There was a lock on the door..." obteniendo el mismo efecto sobrenatural y reduciendo el cuento por una letra, batiendo el record anteriormente obtenido por Brown.

En el tópico de horror sobrenatural en la literatura, esta historia ha alcanzado llegar hasta mis favoritos al encerrar en minúsculas dos líneas el solo concepto que define un género de la literatura.

“El último hombre sobre la tierra estaba sentado solo en una habitación. La puerta tiene seguro”.

En mi mente se desarrollan dos devastadoras probabilidades: No sólo hay algo desconocido y ajeno allá afuera, el último hombre sobre la tierra quiere mantenerlo afuera y lejos de él… No sólo hay algo desconocido y ajeno que vaga por la tierra vacía, además ha encerrado al último hombre en una habitación.

¿Quién está en la puerta?


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